jueves, 20 de agosto de 2020

 

Artículo 19 agosto 2020

 

No Dejes Morir tu Sueño

 

En el pasado, nuestros deseos de mantenernos siendo niños permitía que disfrutáramos del privilegio que nos da la infancia: jugar.

Jugar era para nosotros como el espacio ideal que nos permitía crear lazos fuertes de amistad, compañerismo; círculos narrativos y, sobre todo, inventar diferentes formas de pasarla bien.

La literatura orar la disfrutábamos como un helado de vainilla que refrescaba al paladar y no menos que el susurrar de un ruiseñor a nuestros oídos.

La magia de los 70 y 80 nos brindaba, a pesar de las carencias, ese deseo de siempre conocer, saber más, escuchar historias y cuentos contados por nuestros amigos, padres y abuelos; para quienes tuvieron ese privilegio. Eran verdaderas canteras de relatos autóctonos e imaginación que nos remontaba a un mundo incorpóreo.

Sabían contar cuentos que nos hacían aterrar, cuentos que nos hacían reír, cuentos que nos permitían viajar por un mundo metafórico de irrealidades, que para nosotros parecían verosímiles y divertidos.

La autora del cuento breve infantil: ¨Las locas ganas de imaginar, Beatriz Ferro, nos muestra ese mundo; un mundo de sensibilidad hacia nuestros niños.

Esa capacidad de imaginar, que hoy parece tronchado, hizo de muchos niños de la época, grandes lectores, escritores consagrados y profesionales con sensibilidad, pero ¿Qué ocurrió con ese pasado? Sin lugar a duda los cambios y avances de la nueva escuela, con su tecnología, que no es malo, nos han hecho, junto a la televisión más apáticos, desinteresados en el juego, en narrar historias, en reunirnos en las noches para conversar y hermanar con nuestros vecinos, con nuestros grupos pares.

Jugar en las calles empedradas era el mayor de los momentos lúdico de nuestra época de oro:

¡Don Juan, DonJuan!, ¡La patá del Jarro!, ¡La Pájara pinta!, ¡La gallinita ciega!, ¡El topao! los juegos populares que marcaron nuestras vidas de forma positiva, que nos formaron como escritores, como niños con imaginación, creativos, hoy son historia patria.

La buena tecnología, el descuido de los grupos culturales, del estado como responsable de preservar nuestras costumbres, padres, abuelos, y por qué no, nosotros, nos hemos olvidado de este sano, educativo y majestuoso recurso.

Hoy día se han querido hacer intentos por rescatar esos valores, pero sin éxito. Si no involucramos a nuestros docentes, padres, grupos culturales nada hacemos. Quienes han intentado matar los sueños podrían lograrlo, no lo permitamos. La escuela, nosotros debemos unirnos para darle vida a este valioso encantador de la pedagogía popular, de la literatura bucólica y del reencuentro con nuestras raíces, los cuales pueden devolvernos como nación una sociedad más creativa; menos violenta.

No dejar morir nuestro sueño, es volver a ese pasado impoluto, sin dejar de lado el presente.

Crear de estos dos espacios, pasado, presente, un verdadero sincretismo “mágico-tecnológico”, para el beneficio de nuestra escuela, una escuela que hoy esta desgatada por la violencia, la inseguridad, la falta de producción, imaginación, creatividad, cultura, en fin, una escuela ávida de hombres que proliferen las buenas costumbres; la hermandad.

No dejar morir tus sueños es cuando al tu escribir un poema o producir un cuento, ensayo, tus maestros insensibles digan no entender lo que haces; no entiendan tu inspiración, tus ganas de valorar a un mundo de irrealidades; pero con la posibilidad de reinventarte y de, aunque sea en tus sueños, ver un mundo diferente.

No dejar morir tus sueños es volver a ¡leer! ¡Contar cuentos! ¡Jugar tus juegos de niños! ¡Divertir tu mente de manera sana! Conocer otras palabras y crear nuevas. La lengua no es estática, se mueve en el tiempo; se transforma.

Rescatemos nuestros sueños. Rescatemos esa época añorada de divertirnos para aprender. En fin, no dejar morir tus sueños es motivar a nuestros docentes a retomar, de forma ecléctica una educación divertida con el pasado y revolucionaria con el presente.

En este sentido es que la Regional 01-00 de Barahona y el área de lengua española del nivel primario iniciarán para el año 2020-2021 una profunda reflexión en aras de retornar a la escuela nuestros valores culturales, autóctonos, lúdicos, entretenidos y cargado de un aprendizaje significativo, competente y de auto valoración.

¡Volvamos a retomar nuestra cultura literaria! ¡Brinquemos la Tablita!

 

 Artículo de Ricardo Pérez Mesa,

 Técnico Regional de Educación 01-00

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